fotocementeriocivil El Domingo 8 de Febrero representantes de Ágora, Agrupación para el diálogo del Ateneo de Madrid, del Gran Oriente de Francia, de la Orden Internacional Mixta Le Droit Humain-El Derecho Humano, la Gran Logia Simbólica Española y la Gran Logia Femenina de España realizaron una ofrenda floral a los presidentes de la I República.

La representación de la Orden Internacional Mixta Le Droit Humain-El Derecho Humano, tuvo la siguiente intervención:

“El hilo de la respiración atraviesa el tiempo y enreda hombres, mujeres, sueños y sociedades. Con las hebras del tiempo se hacen las páginas del libro de la historia que se escribe día a día. En ese libro está la vida de los portadores de sueños que al final de un siglo convulso y violento creyeron en la posibilidad del Progreso hacia un mundo igualitario y crearon para nuestro país la herramienta para que la sociedad se emancipara de las cadenas del oscurantismo.

Estos hombres, Estanislao Figueras, Nicolás Salmerón y Francisco Pi i Margall, tres de los presidentes de la Primera República Española (1873-1874) , que año tras año recordamos en este olvidado cementerio, amasaron sus sueños en la atmosfera de la fraternidad. Definieron, en el aire limpio de los Templos Mas.·.,  el ideal de una convivencia libre en un país libre para hombres y mujeres libres. Supieron terminar fuera el trabajo comenzado en el Templo y escribieron en la página, que el destino puso en su pluma, el ideal republicano. Creyeron en la revolución democrática de base popular a pesar de las fracturas que, entonces como ahora, merman la evolución de las instituciones como si la democracia fuera la peor enemiga de la democracia.

No quiero dejar pasar la ocasión sin rendir, también, un pequeño homenaje a esa mano discreta que ya no se encuentra entre nosotros y que durante años repuso la vieja escuadra de madera que descansaba en una de las tumbas de los presidentes.

La Primera Republica Española demostró que merece la pena soñar y luchar por el progreso de la humanidad contra el poder de altares, coronas y mayorazgos. Es una lucha que atraviesa la historia y que nos enreda a todos en un sueño que no cesa.

Es preciso, aquí y ahora, recordar a los hombres y mujeres cuyos nombres están en las páginas, a veces escasamente leídas del libro de la historia, pero es igualmente necesario unir al recuerdo de lo pasado el compromiso con lo venidero.

Como mujeres y hombres que se identifican con los ideales del 11 de febrero de 1873 es nuestra obligación unir la reflexión Mas.·. y el compromiso social. Es un dialogo perenne entre lo interior y lo exterior que caracteriza una forma de entender la respiración del ser humano. “