70 AÑOS DE LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Este año 2018 que se encuentra a punto de concluir ha estado lleno de incertidumbres y, a pocos días del solsticio de invierno, todo el mundo parece contener el aliento en una tensa calma que augura tiempos difíciles para el contrato social establecido. Se están repitiendo situaciones ya vividas con anterioridad por la humanidad y la dialéctica empleada va encaminada a fomentar el enfrentamiento y la discordia entre las partes.

Mucho ha sufrido el ser humano a lo largo de la historia, a través de innumerables conflictos y guerras que han ido levantando fronteras y muros entre los diferentes pueblos que habitan la superficie de la Tierra, amparándose siempre para ello en el miedo y la diferencia, por muy encubiertas que estén ambas causas por el concepto de seguridad. Hizo falta una guerra mundial para que muchos países comprendieran la necesidad de crear un organismo internacional que velara por la paz, naciendo así la Sociedad de Naciones, de la cual España fue país fundador. Y aún fue necesaria una segunda guerra mundial mucho más devastadora para que se creara la Organización de las Naciones Unidas, debiendo pasar diez años para que España se incorporara a dicha organización, por culpa del peligro que suponía la existencia de un régimen fascista en una Europa devastada por esa misma infamia…

Como puede comprobarse, la humanidad siempre ha elegido el camino más difícil para progresar: el del sufrimiento experimentado, el del arrepentimiento, el del «nunca más»… Pero, a pesar de todo, estamos condenados/as a repetir la Historia. La Masonería, como escuela de pensamiento, se anticipa a esa vía llena de dolor y su método pretende prevenir esta barbarie innecesaria a la que parece estar abocada nuestra especie. Desde su nacimiento especulativo, allá por el siglo XVIII, las logias siempre han sido laboratorios donde se han construido las ideas más avanzadas de cada momento histórico… Fue así como en 1789, en plena Revolución Francesa, se aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (Olympe de Gouges haría lo propio dos años después, redactando la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, antes de morir guillotinada). De igual modo, los ideales masónicos también estuvieron presentes en el nacimiento de las dos organizaciones internacionales arriba citadas, como también lo estuvieron de un modo u otro en la instauración de los Juegos Olímpicos, en la invención del idioma Esperanto o en la creación de la Cruz Roja Internacional, por poner solo algunos ejemplos…

A finales del siglo XIX, anticipándose a esa misma línea de pensamiento y acción, vio la luz la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain – El Derecho Humano, promulgando la igualdad entre mujeres y hombres así como la libertad de conciencia y la laicidad como pilares para lograr la tan ansiada fraternidad universal, lo cual viene haciendo desde entonces de forma ininterrumpida, siendo como es la organización masónica que más ha influido en el devenir de las diferentes corrientes enmarcadas dentro de la llamada Masonería Liberal.

Como decíamos al inicio de este artículo, estamos reviviendo acontecimientos ya vividos con anterioridad en una especie de peligroso déjà vu que deja al descubierto las carencias de nuestra sociedad. Se han producido numerosos avances, no cabe duda, pero también se han sufrido importantes retrocesos en la defensa de los derechos humanos recogidos en la Declaración Universal de 1948, que este 10 de diciembre cumple 70 años. Debe ser objetivo de todos los países adaptar su legislación para el logro de los derechos humanos recogidos en ese documento fundamental, estando su progreso como Estados vinculado de forma inherente al cumplimiento de cada uno de sus artículos. Por el contrario, cada vez que un país no los cumple o muestra una regresión de los mismos, más lejos estará de ser considerado un país moderno y civilizado… Desgraciadamente, esta segunda circunstancia se está acentuando exponencialmente en diferentes partes del planeta. Tradicionalmente el respeto a los derechos humanos es la asignatura pendiente de la mayoría de los países del llamado Tercer Mundo, pero es preocupante la escalada del extremismo político de todos los colores en potencias económicas como Estados Unidos, Rusia, Francia, Italia, Reino Unido,… así como en otros países tales como Brasil, Venezuela o Hungría, por poner solo unos pocos ejemplos.

De igual modo, en España se está produciendo un fenómeno de confrontación permanente que comienza a afectar al marco de convivencia. Se están despertando viejos fantasmas y monstruos del pasado que permanecían aletargados, lo cual solo puede traer a la actualidad un país que hacía tiempo no existía y que creíamos superado… Como decíamos más arriba, estamos condenados/as a repetir la Historia, a menos que demostremos como pueblo nuestra altura de miras, nuestras responsabilidad y nuestras ganas de progresar como sociedad moderna y democrática.

Por eso, desde la Federación Española de El Derecho Humano, abogamos por el diálogo pausado, sincero, fraternal y generoso entre todas las partes, con objeto de construir un edificio social de pilares fuertes donde toda persona se sienta acogida, amparada y protegida. De igual modo, pedimos el respeto más absoluto de los derechos humanos, tal y como establece el artículo 10 de la Constitución Española, y la más firme defensa de los valores democráticos recuperados tras cuarenta años de ominosa dictadura, cuyos principios de tiranía y opresión jamás debe tolerarse que regresen a nuestro país.

«Todos los seres humanos naces libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.», reza el primero de los treinta artículos que conforman la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hagamos posible entre todos/as que esta premisa se cumpla más allá del nacimiento del individuo, porque en ese momento se habrán logrado la Libertad, Igualdad y Fraternidad que tanto ansiamos los/as masones/as para el progreso de la Humanidad. Ese día la Francmasonería dejará de ser necesaria pero, mientras ese amanecer llega, aquí estaremos los/as masones/as trabajando…