El trabajo en logia

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La variedad de opiniones y  estilos es muy amplia pero intentaremos, a partir de las declaraciones y de la literatura escrita por miembros de El Derecho Humano, mostrar lo que nuestra orden es hoy y cómo trabajan juntos sus miembros, en las columnas de sus templos:
– Sin referirse a una trascendencia llegada desde arriba.
– Ni a una palabra revelada.
– Ni a un “sagrado” llegado deotrositio,conloqueestamos agnósticos, ateos y creyentes juntos.

Como indicaba un comunicado de prensa de la Obediencia, las guías que siguen los miembros de El Derecho Humano tienen como base tres criterios: el camino masónico e iniciático, la apertura al mundo y la discreción. Esta búsqueda se basa en las siete reglas-protocolos que hay que observar:
– La tolerancia.
– El respeto a sí mismo y a los demás.
– El amor a la libertad.
– El sentido de la solidaridad.
– El afán de justicia.
– El deseo del progreso humano.
– La práctica de la fraternidad.

1. El camino masónico e iniciático

Los masones se apoyan en el estudio de las tradiciones y de los símbolos. Esto implica una búsqueda permanente y un cuestionamiento continuo. La frase de Platón “Conócete a ti mismo y conocerás el universo entero” sintoniza con nuestra idea.

En el ritual se dice: “No se recibe la Iniciación, se inicia uno mismo”.

Estos principios fundamentales no pueden cambiar, cualquiera que sea el ritual utilizado. Jean Maisonneuve piensa que las mayores funciones del ritual son de tres tipos: “Función de dominio de lo movible y de seguridad contra la angustia, función de mediación con lo divino o algunas formas y valores ocultos o ideales y función de comunicación y de regulación”.

Para el masón de El Derecho Humano esta última función es la esencial. Es la que le permite comunicarse con sus hermanas o hermanos de todo el mundo a pesar de las barreras lingüísticas o culturales. La Masonería se vive así, comprendiendo plenamente las ceremonias comunes. Estos rituales utilizan los símbolos de las herramientas de los constructores, las filosofías y las éticas filantrópicas.

Como lo proclamaba Léon Nisand, “la Masonería se sitúa en el grupo de las Iniciaciones espiritualistas”, lo que no hay que confundir con las iniciaciones que apuntan a la inserción social, de grupo u ocultista. Hay que subrayarlo: en un período en el que las sectas de todo tipo florecen, muchos son los que aún hacen una amalgama de confusión. Todo ello alimentado por las sectas o los movimientos extremistas que temen a las iniciativas del pensamiento libre, crítico y abierto de los masones.

El cuestionamiento del iniciado no puede hacerse sin un esfuerzo continuo y sin asumir sus responsabilidades: hacia uno mismo, sus allegados, toda la sociedad humana y su medio ambiente. Estas responsabilidades abarcan, además del conocimiento, la educación, el compromiso político en la defensa y el desarrollo de las libertades, la defensa del medio ambiente, etc.

Todos, sea cual sea su nivel cultural, pueden recorrer este camino cuando la inteligencia natural trabaja a la par con las cualidades del corazón. El camino iniciático se basa en estos criterios, sin ningún elitismo; sólo se tiene en cuenta el trabajo, y la progresión en los grados es un derecho de todos.

Para iniciar este camino, el funcionamiento de un taller utiliza una metodología específica que se analiza desde dos ejes: por un lado, una iniciativa colectiva del grupo, con sus características particulares, que da el carácter institucional de la logia y por otro, un método individual que pasa, entre otras cosas, por la escucha y el silencio.

El camino que ha de tomar el iniciado está codificado en los rituales, la Constitución Internacional y los reglamentos.

2. La apertura al mundo

Como decía el Profesor Albert Jacquard durante un Coloquio en Ferrette: “Para hacer un ser humano, hacen falta seres humanos”.  Sin los demás, el hermano o la hermana de El Derecho Humano no tiene razón de ser.

El internacionalismo permite no sólo la mezcla de culturas y el enfrentamiento a los problemas de nuestros días, sino también la proyección en un futuro más o menos inmediato, aunque la prospección sea cada vez más difícil en un mundo en el que la técnica evoluciona con rapidez.

El “Boletín Internacional”, las hermandades de las logias, los Coloquios, las cuestiones elegidas por los delegados de todo el mundo y estudiadas en todas las logias de la Orden y los Congresos Internacionales, son los vínculos de la apertura de cada miembro hacia los demás. Este internacionalismo es ayudado por los medios modernos de comunicación y sus miembros, así como la Obediencia, se comunican por Internet, lugar donde El Derecho Humano dispone de páginas web, blogs y presencia en redes sociales en España y en muchos otros países.

3. La discreción

Por naturaleza y costumbre, la Orden mantiene una actitud discreta. Sus miembros, eso sí, se implican a título individual en las acciones profanas y se mantienen ellos también, de manera general, muy discretos en cuanto a su pertenencia a la Masonería.

Piensan que su Obediencia no debe caer en el juicio parcial y que pueda parecer que defiende los intereses particulares de un grupo de opinión o de poderes.

Sin embargo, como estructura, El Derecho Humano sí se posiciona cada vez que suceden acontecimientos que agitan al mundo. Da la mayor importancia al interés superior del género humano. Por ejemplo, se manifestó en su día contra las masacres de civiles en Argelia. Los conflictos, el terrorismo y la intolerancia, son temas por los que las diferentes Federaciones de El Derecho Humano se manifiestan en el exterior en función de su contexto nacional.

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